En Bogotá, la magia de Broadway: Mamma Mía

Publicado el: 18/6/14
La exitosa obra de teatro musical se presentará en el Jorge Eliécer Gaitán del 3 al 23 de agosto.

Centenares de personas, de pie, aplauden y llevan el ritmo desde las sillas del teatro Broadhurst de Broadway, mientras 20 cantantes y bailarines repiten el clásico del pop Dancing Queen: “You can dance, you can jive, having the time of your life”. Es el final del musical Mamma Mia!, y, como dice el coro, todos pueden bailar y durante dos horas y media han tenido ‘el momento de su vida’, una experiencia hipnótica que han vivido más de 54 millones de espectadores en todo el mundo.

No solo es una de las obras musicales más exitosas de la historia, con 39 montajes diferentes en 400 ciudades tan disímiles como Moscú, Johannesburgo y Melbourne, sino que marcó un hito como tributo nostálgico para quienes nacieron a la música en la década de los 70. Un show que ha recaudado más de 2.000 millones de dólares en los cinco continentes y que pronto llegará a Colombia, con su reparto internacional para emprender un viaje en el tiempo, 35 años hacia atrás…

Hablamos de 1979. Las estrellas del pop mundial son los Bee Gees, Donna Summer, Rod Stewart, Earth Wind and Fire y Olivia Newton-John. Pero la corona suprema le pertenece a la banda sueca Abba y su ceremonia de entronización es el 9 de enero de ese año, en el escenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante el célebre Concierto de Unicef, que reunió a todos los mencionados para recaudar fondos contra el hambre y la pobreza.

El punto más alto del recital fue la voz de Agnetha Fältskog cantando: “Chiquitita, dime por qué tu dolor hoy te encadena…”. Agnetha, con su pelo rubio platinado, junto a sus compañeros de Abba, Frida Lyngstad, Benny Andersson y Björn Ulvaeus, coronaba una década dorada y acreditaba, uno tras otro, éxitos inolvidables como Dancing Queen, Money, money, money, Thank you for the music, Fernando y Voulez-vous, además de los tradicionales Mamma Mia y Chiquitita.

Sus canciones, banda sonora de la infancia de millones de personas, quedaron para la posteridad cuando el grupo se disolvió, en 1982, pero muy pronto la productora teatral Judy Craymer (que trabajó en el montaje de Cats en Londres y en la creación de las Spice Girls) les propuso a Andersson y Ulvaeus crear un musical basado en esos temas.

Luego de más de diez años de negociaciones, los tres se pusieron de acuerdo para producir la obra teatral a mediados de los 90, y en 1997, la escritora Catherine Johnson escribió el libreto. Un año después, la directora Phyllida Lloyd, que había trabajado con la Royal Shakespeare Company y el teatro Royal Court, de Londres, asumió el montaje, que debutó con gran suceso el 6 de abril de 1999, en el Prince Edward Theatre, del West End londinense.

Desde entonces, Mamma Mia! ha rodado por el mundo con su tropa de atléticos bailarines, la música de Abba y las voces de sus cantantes. Hoy, tiene versiones en Londres, Nueva York, Las Vegas, Basilea (Suiza), Blackpool (Inglaterra), Hong Kong y Helsinki (Finlandia), aparte de la compañía internacional que la lleva por el planeta. En Broadway (Nueva York) se estrenó en octubre del 2001, en el tradicional Winter Garden Theatre, y hace pocos meses se trasladó a la sala Broadhurst, donde el 6 de marzo pasado llegó a ser el noveno musical de mayor permanencia en cartelera, en la historia legendaria de Broadway, con más de 5.000 representaciones.

De Suecia a Grecia

Mamma Mia! fue llevada al cine en el 2008, con Meryl Streep, Amanda Seyfried, Pierce Brosnan y Colin Firth, en los papeles principales. La película conservó la esencia de la historia que escribió Johnson, la misma que llegará a Bogotá:

En un hotel situado en una isla griega, Sophie, una joven a punto de casarse, quiere invitar a la boda a su padre ausente (a quien no conoce), para que camine de su brazo hasta el altar.

Al leer pasajes del diario de su madre, la joven encuentra tres antiguos amantes y les envía una invitación, con la esperanza de identificar a su padre. La llegada de los hombres a la isla hace enojar a Donna, la madre de Sophie, que se enorgullece de haber levantado el hotel por sí sola. Pero el hecho divierte a otras dos invitadas: las mejores amigas de Donna, en sus tiempos de juventud.

Cuanto más se esfuerzan Sophie y Donna por encontrar la verdad y su mutuo entendimiento, más crece la brecha entre madre e hija y mayores riesgos se interponen en la boda de Sophie.

Sin embargo, la verdadera protagonista es la música imperecedera de Abba, en versiones discotequeras que sirven de soporte a las coreografías de Anthony Van Laast (nominado a los premios Tony y Olivier).

Recientemente, para la celebración de sus quince años ininterrumpidos en la cartelera londinense, Andersson y Ulvaeus se unieron al reparto y actuaron en la velada de entrega de los premios Olivier, los más prestigiosos del teatro británico.

La noche del 13 de abril pasado, los asistentes al Royal Opera House de Londres se dejaron atrapar por la magia de la música de Abba y terminaron cantando y bailando, como los espectadores del Prince Edward, en 1999; los del Winter Garden, en 2001; los del Broadhurst hace pocas horas, y como harán los del Jorge Eliécer Gaitán, en Bogotá, a partir del 3 de agosto.

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Julio César Guzmán
Editor Cultura y Entretenimiento
EL TIEMPO
Vía: Vive In

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