El bogotano José Alejandro González recorre miles de kilómetros para capturar los rostros de medio continente

Publicado el: 4/2/15

José Alejandro González un bogotano dedicado a la fotografía


Afirmar que vivimos tiempos inciertos es postrarse en el lugar común, en el razonamiento fácil y en la filosofía barata; es tan inocuo como decir que "las cosas pasan por algo". Estas oraciones que escuchamos a menudo, se han convertido en mantras que encontraron la forma de colarse en el imaginario colectivo como humedad de invierno.

Siendo sensatos: los tiempos siempre han sido inciertos, y las cosas pasarán siempre sin importar lo que los horóscopos del periódico tengan que decir y muy a pesar nuestro. La incertidumbre de la circunstancia es aquello que le da, paradójicamente, cierta estabilidad a nuestro andar. Podríamos afirmar que somos, casi en nuestra totalidad, seres circunstanciales, entes que deberán encontrar la forma de hacer extraordinaria la rutina.

Entre las miles de premisas que abundan, José Alejandro González, bogotano, cineasta y fotógrafo, decidió comprobar una sola: "todos somos buenos"; sin más, tomó su cámara y realizó un viaje por tierra desde Nueva York hasta Bogotá, en el cual retrató a cientos, sino a miles de personas en su paso por diversas ciudades.

Interminables kilómetros le pusieron en frente a muchísimos rostros, todos con historias tan intrincadas como la misma ruta que siguió: Nueva York, Chicago, Los Angeles, San Diego, Tijuana, Ensenada, Los Cabos, La Paz, Mazatlán, Guadalajara, Tequila, Distrito Federal, Oaxaca, San Cristóbal, Xela, Antigua, Ciudad de Guatemala, Lago Atitlán, San Salvador, El Tunco, Tegucigalpa, Honduras, Managua, Granada, San Juan del Sur, San José de Costa Rica, Ciudad de Panamá, San Blas, Puerto Bahía, Capurganá, Turbo, Medellín y Bogotá.

Las fotografías que recopiló en su trayecto reflejan una bondad profunda en la condición humana; una condición inherente, arraigada y muchas veces hecha a un lado para aprender a sobrevivir en una América y una sociedad hostil e indiferente. Tomaba una foto a un adicto al crack en Brooklyn como a un vendedor de frutas en el mercado de Jamaica en el Distrito Federal. Recorrió cinturones de pobreza en Los Ángeles, colonias densamente pobladas en Tijuana y se adentró sin miedo en las misteriosas y peligrosas carreteras de Centroamérica.

En su paso por la Ciudad de México, tuve la oportunidad de ver a Alejandro trabajar de cerca con los sujetos de sus fotografías; la mayoría de las personas a quienes pidió un retrato sucumbía ante su poder de convencimiento y terminaba sonriendo para la cámara. Su pasado como cineasta y también como mesero en Europa le resultaba útil para establecer empatía con las personas y su carisma se convirtió en la mejor herramienta para conseguir esas imágenes que atestiguan y confirman la premisa de su proyecto.

Durante varios meses más siguió su proyecto, hasta que finalmente volvió a su ciudad de origen. Pudimos hablar con Alejandro para conocer más de su experiencia a lo largo de varias ciudades de nuestro continente.

VICE: ¿Por qué alguien querría regresar a su lugar de origen por tierra arriesgando el propio pellejo solo para comprobar que todos somos buenos?

José Alejandro González: Cuando uno lo deja todo y arranca, entra en un modo diferente de existencia, tu labor en el mundo cambia y una fuerza brutal comienza a empujar los días [...] lo que realmente me impulsó a desarrollar mi trabajo es que provengo de una sociedad clasista y cruel que se ha acostumbrado a vivir separada por una condición social, y en este viaje reafirmé que toda América sufre de lo mismo y que en el fondo nos estamos es perdiendo de muchas oportunidades.

¿Qué percibiste de la gente que encontraste en este recorrido tan extenso?

Descubrí, reafirmé y creé en mi cabeza la idea de que en el fondo esas diferencias sociales nos tienen alejados como seres humanos, llenos de miedo del desconocido prójimo, nadie se anima a conocer a alguien que no habla como él y cuando te atreves a hacerlo descubres silencios, formas de vida, reacciones increíbles y te vas a dormir con la idea de que todos somos buenos. La gente es maravillosa.

¿Qué se puede decir de la documentación fotográfica resultado de este recorrido, qué utilidad tiene?

Es la búsqueda del sueño no americano, un sueño al revés que comienza en cualquier cocina de un restaurante en Manhattan y va siguiendo la ruta por Centroamérica en busca de rostros mexicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, nicaragüenses, costarricenses, panameños y colombianos. Son los rostros de una sociedad que resiste con dignidad a un panorama de falta de oportunidades y violencia, y que se mantiene en una lucha constante bombeándole vida al continente. La gente y nada más.

Tendremos que recurrir a una premisa más para describir por completo el trabajo que ha desarrollado José Alejando "menos es más". La sencillez y honestidad de esta documentación fotográfica lo convierten en un trabajo con un discurso sólido y que no deja espacio para la pretensión. Las fotos por sí solas contienen un manejo impecable de la técnica y ésta da soporte y complementa a los personajes que voluntariamente participaron en este sencillo pero preponderante proyecto.

Para que la realidad exista, hay que observarle con detenimiento, convertirse en un hermeneuta empírico y confundirse con la multitud. Sólo así, estaremos conscientes de la totalidad que nos rodea y de su increíble generosidad visual.

Vista el perfil en Flickr de José Alejandro González para seguirlo por sus travesías fotográficas.

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Fuente y  fotos del artista : Vice.com

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