Alvaro Salom Becerra, retratista de bogotanos insignificantes

Publicado el: 15/8/14

Alvaro Salom Becerra

Alvaro Salom Becerra

Sencillos, humildes y anodinos. Así son los personajes de la Bogotá de Salom Becerra.

El típico tinterillo de pantalón de paño raído, de mocasín gastado de tanto “echar pata” y con el infaltable pañuelo de tela y agenda de cuerina; o la solterona que prepara con amor el cacaíto para sus familiares “vaciaos”.  Esos son algunos de los personajes propios de las novelas y cuentos de Alvaro Salom Becerra, un escritor bogotano, nacido en 1922 y fallecido en 1987.

Las clases medias alcanzadas y viviendo al peso se desenvuelven siempre en la tragicomedia de una ciudad que no sale de la pacatería y, aun así, avanza vertiginosamente hacia la llamada “modernidad”. La politiquería, el tráfico de influencias y las empanadas con perico o tintico a las 5 de la tarde se entrelazan para representar lo que a muchos nos ha tocado ver o vivir: un país que intenta surgir después de años de violencia bipartidista, con una Iglesia vigilante y omnipresente y unas costumbres que, aunque cambiantes, atan a los menos aventajados a un destino ya  escrito: el del rebusque, las deudas o la eterna espera por un empleo digno.

Al pueblo nunca le toca relata los encuentros diarios de Baltasar Riveros y Casiano Pardo, eternos amigos de barrio y adversarios políticos que, amistosamente y con escepticismo, ven cómo los verdaderos dueños del país se llevan lo mejor, sin dejar nada para los de abajo. Don Simeón Torrente ha dejado de deber, es el gracioso retrato de un burócrata de medio pelo que desde la infancia sufrió todo tipo de privaciones y, con el ánimo de alcanzar sus cortas ilusiones, se endeudó en cuerpo y alma, se casó con quien sería su yugo y se enfrentó a la dura realidad de sostener seis hijos que, sin duda reproducirán el infinito ciclo social del que solo se sale con un golpe de suerte. Don Siméon, debiendo hasta la camisa, prevé los gastos de su entierro donando sus órganos a la facultad de medicina de la Universidad Nacional. Con gracia  anuncia en el prólogo Alvaro Salom Becerra que “esta novela no tiene ni genocidios, ni homicidios, ni suicidios,  ni siquiera un caso de  lesiones personales; en ella  todos los personajes observan los 10 mandamientos; rescata al bogotano circunspecto y guasón, galante y mordaz…”.

En la Fonoteca de Señal Memoria, la voz de Álvaro Salom Becerra, autor también de Un tal Bernabé Bernal, nos invita a leer Don Simeón Torrente ha dejado de deber. La simpática lectura que el autor hace de algunos fragmentos de la obra fue motivo de uno de los programas de la serie De Viva Voz y se encuentra bajo el consecutivo CD16464.

Fuente: Señal Memoria

PLANES RECOMENDADOS PARA HOY...

JUEVES 14 DE DICIEMBRE 2017